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martes, 12 de julio de 2016

De los suspiros algo nace...

De los suspiros algo nace
que no es la pena, porque la he abatido
antes de la agonía;el espíritu crece
olvida y llora:
algo nace, se prueba y sabe bueno,
todo no podía ser desilusión:
tiene que hacer, Dios sea loado, una certeza,
si no de bien amar, al menos de no amar,
y esto es verdadero luego de la derrota permanente.

Después de esa lucha que los más débiles conocen
hay algo más que muerte;
olvida los grandes sufrimientos o seca las heridas,
él sufrirá por mucho tiempo
porque no se arrepiente de abandonar una mujer que espera
por su soldado sucio con saliva de palabras
que derraman una sangre tan ácida.

Si eso bastase, bastaría para calmar el sufrimiento,
arrepentirse cuando se ha consumido
el gozo que en el sol me hizo feliz,
qué feliz fui mientras duró el gozar,
si bastara la vaguedad y las mentiras dulces fueran suficiente,
las frases huecas podrían soportar todo el sufrimiento
y curarme de males.

Si eso bastase: hueso, sangre y nervio,
la mente retorcida, el lomo claramente formado,
que busca a tientas la sustancia bajo el plato del perro,
el hombre debería curarse de su mal.
Pues todo lo que existe para dar yo lo ofrezco:
unas migas, un granero y un cabestro.

Dylan Thomas




martes, 28 de junio de 2016

El jardín solariego

Las fuentes están secas y las rosas terminaron.
Incienso de muerte. Tu día se acerca.
Las peras engordan como pequeños budas.
Una bruma azul está removiendo el lago.

Vos te movés a través de la era de los peces,
Las centurias arrogantes del cerdo—
Cabeza, dedo del pie, dedo de la mano
Aclaran las sombras. La historia

Nutre estos sones rotos de flauta,
Estas coronas de acantos,
Y el cuervo acomoda sus ropas.
Vos heredas el brezo blanco, el ala de una abeja,

Dos suicidas, los lobos familiares,
Horas de vaciedad. Algunas estrellas duras
Ya ponen amarillos los cielos.
La araña en su propia cuerda

Cruza el lago. Los gusanos
abandonan sus habitaciones usuales.
Los pájaros pequeños convergen, convergen
Con sus dones a un parto dificultoso.

Sylvia Plath